¿Por qué puede ser peligroso llevar anillos?

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No, no estamos en contra de que se lleven anillos de casados o de otro tipo. Pero ¿alguna vez os habéis preguntado por qué los cirujanos plásticos no solemos llevar anillos? ¿O trabajadores como policías, bomberos, personal de emergencias, trabajadores manuales o que manejen máquinas, o en algunos deportes de contacto o tipo escalada?

Según para qué actividades, los anillos pueden ser muy peligrosos, pues si se enganchan y sufren una tracción fuerte y rápida, se puede producir una avulsión del dedo, es decir, se pierden partes del dedo, a veces solo la piel pero otras dejan el hueso y/o las articulaciones expuestas y con un daño irreversible. Es tan grave que podemos perder el dedo o en el mejor de los casos dejar secuelas permanentes.

La única forma de evitarla es prevenirla, no usar anillos cuando realicemos determinadas actividades o al menos retirarlos (entendemos que pueden tener un valor sentimental) como precaución si vamos a realizar actividades en que nos lo podamos enganchar.

También es importante tener mucho cuidado con aquellos anillos que se quedaron pequeños y no salen, es muy peligroso y deberíamos intentar quitárnoslos o arreglarlos.

¿Cuál es el mecanismo? Cuando se engancha y sufre una tracción brusca y fuerte, el anillo se lleva consigo la piel y los tejidos blandos que quedan por delante, si hay suerte se pueden romper o salir sin producir lesiones graves, pero sí dañarán siempre parte los tejidos, y en casos más importantes (depende de la fuerza de tracción y de la resistencia del anillo) se lleva piel y tejidos blandos, incluyendo ahí los vasos y nervios, o incluso producir fracturas o distensión articular.

Es por tanto una lesión muy grave, de las más complejas de resolver, que requiere siempre atención urgente a cargo de un cirujano plástico, pues el principal problema es resolver la cobertura y revascularizacion de ese dedo.

El tratamiento es siempre complejo, incluso en casos leves que no conlleven daño vascular, pues aunque en una valoración inicial parece que está bien, que sangra y que la piel tiene buen aspecto, puede evolucionar a una trombosis horas o días después. Por eso hay que hacer una muy cuidadosa valoración con un especialista. Y no podemos olvidar que puede suponer en casos graves la amputación parcial o total del dedo. El tratamiento irá desde injertos en casos afortunados, colgajos que aporten vascularización, a reparación microquirúrgica según estado de las estructuras o reimplantes. Y siempre habrá una importante secuela funcional.

¿Entendéis por qué los cirujanos plásticos somos poco amigos de los anillos? ¿Cuántas veces les decimos a nuestros pacientes que se quiten esos anillos ajustados? Mejor los dejamos para la vida social, pero no para el trabajo.

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Cirugía
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