Injertos y Colgajos

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¿Cuál es la diferencia entre injerto y colgajo?
¿Te tienen que intervenir de un colgajo y no te queda claro qué es?
¿En qué se diferencia de un injerto?

Es una pregunta que muchos pacientes se hacen, incluso muchos sanitarios no saben la diferencia entre ambos, y es que es algo muy específico de nuestra especialidad, sobre todo de la parte reparadora de la Cirugía Plástica.

La diferencia que siempre explicamos es que el colgajo está vascularizado y el injerto no, es decir, el colgajo tiene su propio pedículo, con su vena y su arteria. El colgajo se nutre por sí mismo y el injerto se nutre o recibe la vascularización en la zona que lo recibe.

El injerto está compuesto de epidermis y dermis, es decir, es muy fino, por lo que lo vamos a usar cuando falta sólo piel. Ej., en una quemadura.

El colgajo está formado por piel, tejido subcutáneo, y/o músculo, hueso…por ello hay varios tipos, pero lo que lo define es que aporta volumen y que lleva su pedículo, como hemos dicho antes, por lo que lo vamos a usar cuando nos haga falta cubrir una pérdida de sustancia mayor, es decir, tenemos una herida en la que no podemos enfrentar los bordes y suturar, por ejemplo, un tumor de partes blandas, ej. sarcoma, que al resecarlo y darle margen nos deja un gran espacio sin cubrir, otro ejemplo muy frecuente es una pérdida de sustancia (hueso, músculo, piel…) tras un accidente de tráfico, muy común en pierna tras un accidente de moto. Son pérdidas de sustancia que con el injerto no las cubriríamos, entonces necesitamos de un colgajo.

Es decir, no existe injerto con pedículo, eso lo convierte en colgajo, por muy delgado que sea. Tampoco es correcto el término de injerto libre, pues todos lo son.

La zona donante, tanto del injerto como del pedículo, es como su propio nombre explica la que dona, de donde tomamos la cobertura. Y en función de lo que tomemos tendrá un tipo de cura u otro. Al igual que la zona receptora, curaremos el colgajo y el injerto de forma distinta.

Por otra parte, explicamos que el injerto termina vascularizándose al nutrirse de los vasos del sitio receptor, por ello cuando va bien, decimos que está prendido. Pero no tiene su propio pedículo.

Hay dos tipos de injertos, que es lo que a veces confunde a algunas personas.

  • Injertos de piel parcial, IPP: llevan epidermis y un grosor variable de dermis, se contraen más y hay mayor cantidad disponible por lo que se pueden cubrir grandes heridas, ej. quemaduras de mucho porcentaje. La zona donante queda como una abrasión que con curas dirigidas epiteliza.
  • Injertos de piel total, IPT: llevan epidermis y dermis completa, son menos seguros, requieren condiciones más óptimas para su supervivencia, se contraen menos, hay menos cantidad disponible, por lo que se limita su uso a heridas más pequeñas. Se suele tomar en forma de elipse, orientada de forma paralela a las líneas de tensión de la piel, y la zona donante por lo tanto se cierra de forma directa y conlleva otro tipo de cura.

Los colgajos, por otro lado, hay de varios tipos.

  • Pueden conllevar como hemos dicho: piel, tejido subcutáneo, fascia, músculo y/o hueso, en función de la necesidad.
  • Y pueden ser colgajos: locales o regionales, es decir, cubren una zona próxima a la herida, se pueden trasponer, avanzar, rotar, … para que nos alcance bien la cobertura.
  • a distancia o libres, cuando buscamos una o varias perforantes, para disecar esos vasos, aislarlos, seccionarlos y llevarlos junto a nuestro colgajo a la zona con la pérdida de sustancia, donde tendremos que unir los vasos donantes a los receptores, una técnica microquirúrgica mucho más compleja.

Al igual que la cirugía de un colgajo es más compleja, también lo es su postoperatorio, por lo que los cirujanos debemos de estar muy pendientes los primeros días de la vitalidad del colgajo.

En resumen, elegimos un injerto o un colgajo, y su subtipo, en función de la pérdida de sustancia, la secuela del sitio donante y la morbimortalidad del paciente en función de su calidad de vida previa.

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